Micrófono clásico sobre un escenario oscuro iluminado con luces tenues de concierto de rock y poesía

Patti Smith en Oviedo: lección de arte, estilo y coherencia

Patti Smith ha aterrizado en Oviedo con la calma de quien no necesita demostrar nada a nadie. Llegó puntual a su encuentro con los periodistas, peinada con dos trenzas finas, chaqueta oscura y esa sonrisa franca de quien ha visto desfilar medio siglo de cultura popular sin despeinarse. Este viernes recogerá en el Teatro Campoamor el Premio Princesa de Asturias de las Artes, pero la expectación en la capital asturiana se desbordó mucho antes de la ceremonia oficial. Cuando la organización anunció el cambio de recinto para su recital y sacó a la venta dos mil nuevas entradas a las diez de la mañana de un martes, el servidor colapsó: siete mil quinientas personas en cola virtual y todo vendido en exactamente nueve minutos.

A sus setenta y nueve años, la artista nacida en Chicago en 1946 sigue provocando un fervor que muchas estrellas de festival envidiarían. Y lo hace sin artificios, sin decorados mastodónticos y sin ceder a las poses calculadas que dominan los escenarios actuales. En un momento en el que la industria del lujo y el espectáculo busca frenar el circo viral para regresar a lo tangible, la presencia de la cantante estadounidense funciona como un recordatorio contundente: el carisma no se fabrica en un laboratorio de marketing.

Patti Smith y su llegada a Oviedo: lección de sobriedad

Saludó con un felicísimo «hola a todos» que parecía el saludo de una alumna en su primer día de colegio. Cero divismo. Patti Smith compareció vestida con su uniforme de siempre, esa sastrería austera que lleva décadas perfeccionando y que desafía cualquier dictado de temporada. Chaqueta de corte masculino, camisa limpia y el pelo canoso recogido en dos trenzas delgadas. Es el mismo porte con el que Robert Mapplethorpe la retrató para la portada de Horses en 1975, trasladado al otoño asturiano de 2026 sin perder un ápice de fuerza.

Nos encanta esa negativa rotunda a disfrazarse para la foto oficial. Mientras la alfombra roja suele exigir lentejuelas o vestidos de archivo prestados, ella se presenta con la ropa con la que probablemente saldría a comprar un café por Manhattan. Hay una elegancia salvaje en esa coherencia. Quien tiene algo que decir no necesita que su ropa hable más alto que sus palabras.

La expectación que ha levantado en el Principado es el reflejo de una devoción intergeneracional. En la fila virtual para conseguir una entrada convivían estudiantes universitarios y seguidores que descubrieron el punk neoyorquino en vinilos importados. Nueve minutos tardaron en agotarse las dos mil localidades añadidas. Pocos creadores vivos consiguen semejante comunión ciudadana sin recurrir a fuegos artificiales ni campañas de publicidad masivas.

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Foto: Bence Szemerey / Pexels

El despertar artístico: de Picasso al punk de Nueva York

Durante su charla con la prensa, la creadora echó la vista atrás para explicar el origen exacto de su vocación creadora. Confesó que descubrió la obra de Pablo Picasso cuando tenía doce años, y que aquel impacto visual temprano encendió la chispa definitiva: fue el pintor malagueño quien le hizo querer ser artista. No fue una revelación elitista ni académica, sino el asombro infantil ante la libertad formal de la pintura moderna.

Aquel flechazo de la infancia la llevó, años después, a mudarse a Nueva York a finales de los sesenta con una maleta diminuta y cuadernos llenos de versos. Allí entendió que la poesía podía escupirse con guitarras eléctricas de fondo, fundando una mitología propia en los pasillos del Hotel Chelsea. Sus recuerdos no sonaron a nostalgia rancia. Al contrario, habló de aquella época como quien revisa un álbum de fotos familiar con cariño pero con los pies bien plantados en el presente.

Ese puente entre la pintura del siglo veinte y el rock andrógino es la clave de su figura. Para ella, escribir un poema, entonar un himno como People Have the Power o trazar un dibujo a tinta forman parte del mismo impulso vital. No hay compartimentos estancos en su cabeza.

Tiempos difíciles y el poder de las urnas

Fiel a su trayectoria combativa, la autora de Just Kids no esquivó la realidad política y social que sacude al mundo. Dejó una de las frases más rotundas de su estancia al valorar el papel de los creadores en el panorama actual. Afirmó que son tiempos difíciles donde el arte no es suficiente, subrayando que votar es mucho más importante hoy en día que refugiarse en la contemplación estética.

Palabras directas, sin rodeos diplomáticos. En una época en la que muchas figuras públicas eligen la equidistancia para no enfadar a las marcas patrocinadoras, su mensaje resonó con fuerza en la sala de prensa. Smith no concibe la poesía como un bálsamo anestésico, sino como una herramienta que debe convivir con el compromiso ciudadano real en la calle y en las urnas.

  • La voz de la experiencia: una mujer de casi ochenta años que sigue apelando a la responsabilidad cívica sin paternalismos.
  • El arte en su justo término: una defensa de la creación que reconoce sus límites frente a la acción colectiva.
  • Rechazo a la complacencia: ninguna concesión al discurso acomodado que suele reinar en las galas institucionales.

A nosotros nos parece un gesto valiente. Reconocer que una canción o un libro no van a detener un conflicto bélico ni van a garantizar los derechos básicos de la población demuestra una lucidez aplastante. El arte conmueve e inspira, pero las decisiones políticas marcan el rumbo de las vidas corrientes.

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Foto: Sašo Vukadinović / Pexels

Las claves de un estilo andrógino que nunca caduca

Analizar a la intérprete desde el prisma estético obliga a detenerse en su negativa histórica a someterse a la mirada masculina. Desde sus primeros pasos en los escenarios del club CBGB neoyorquino hasta su llegada a Oviedo, su silueta ha permanecido inalterable, ajena a modas pasajeras:

  • La sastrería desestructurada: americanas oscuras de hombros relajados, chaquetas masculinas usadas como armadura cotidiana.
  • La camisa blanca desabotonada: cuello abierto, mangas recogidas y tejido de algodón sencillo, sin artificios ni bordados superfluos.
  • El cabello con carácter: melena larga y gris trenzada con rapidez, renunciando a tintes o peinados de peluquería rígida.
  • El calzado funcional: botas de cuero gastadas por el uso, pensadas para caminar horas por la ciudad y pisar el escenario con estabilidad.

Este uniforme no es fruto del descuido, sino de una decisión estética radical: la comodidad como máxima expresión de libertad. Es un estilo que sigue inspirando a diseñadores de pasarela y a fotógrafos de moda de todo el mundo porque desprende una verdad imposible de impostar.

Por qué Patti Smith conecta con la juventud actual

Resulta fascinante comprobar cómo una figura nacida en los años cuarenta llena recintos en cuestión de minutos frente a un público donde abundan veinteañeros y treintañeros. Hay varias razones detrás de este idilio que trasciende generaciones:

  • Autenticidad sin filtros: en un entorno saturado de retoques digitales y poses ensayadas, su sencillez actúa como un imán magnético.
  • Independencia creativa total: ha escrito ensayos, memorias y poemarios con la misma libertad con la que grabó sus discos más viscerales.
  • Cercanía desarmante: interactúa con sus seguidores en recitales y lecturas con la calidez de una vecina sabia, lejos del hermetismo de las estrellas contemporáneas.

Verla sonreír ante las cámaras con sus trenzas y su chaqueta usada reconcilia a cualquiera con el oficio artístico. Oviedo se rinde estos días a una antiestrella que convirtió la poesía en himno generacional sin vender su alma por el camino.

¿Qué galardón recibe Patti Smith en Oviedo?

La cantante y escritora estadounidense recibe el Premio Princesa de Asturias de las Artes, que se entrega este viernes en el emblemático Teatro Campoamor de Oviedo en reconocimiento a su trayectoria artística multidisciplinar.

¿Por qué se agotaron las entradas de su concierto tan rápido?

Tras un cambio de ubicación para ampliar el aforo de su actuación, la Fundación Princesa de Asturias puso a la venta dos mil nuevas localidades a las diez de la mañana de un martes. La alta demanda provocó que siete mil quinientas personas intentaran acceder a la plataforma web a la vez, liquidando todo el boletaje en solo nueve minutos.

¿Cuál fue la influencia de Picasso en su vocación?

La artista desveló ante la prensa en Asturias que descubrió las pinturas de Pablo Picasso cuando tenía doce años, y que contemplar la obra del maestro malagueño a esa edad temprana fue lo que despertó definitivamente su deseo de convertirse en artista.